Rodríguez Jaume: El “nuevo racismo” desde la lente de la “migración silenciosa”: la adopción interracial en España



INTRODUCCIÓN

El boom de la inmigración y el boom de las adopciones internacionales en España: confluencia temporal e intersecciones disciplinarias

En la década de los 80 del siglo pasado, Weil (1984) presentaba en una revista especializada en migraciones la adopción internacional de niñas y niños como la “migración silenciosa” [quiet migration]. En su artículo denunciaba que el estudio de las migraciones internacionales se centraba en los movimientos de las personas adultas, obviando las migraciones transnacionales que las niñas y niños protagonizan a través de su adopción en países distintos al de su nacimiento. En los albores del s. XXI, el fenómeno de las adopciones internacionales se sitúa en un escenario geográfico y numérico inédito, lo que ha provocado que su inicial consideración como migración silenciosa se haya visto profundamente alterada. Peter Selman estimó que a principios del s. XXI más de 32 000 niñas y niños se desplazaban entre más de un centenar de países a través de la adopción internacional (2002, p. 206); el incremento de la adopción internacional fue de un 42% entre 1998-2004 ( Selman, 2006, p. 185 ),2 y desde 2004 experimenta un descenso, a excepción de Italia ( Selman, 2012 ).

Desde la década de los años ochenta, los estudios demográficos muestran el disímil protagonismo que dibujan los países en el mapa de las adopciones internacionales, ya sea como emisores o como receptores de niñas y niños. Particularmente, en España la extensión de las adopciones internacionales se produce en un contexto muy singular. En 2004, sin apenas cultura en adopción en el extranjero y con una tasa de 13 adopciones por cada mil habitantes, España se convirtió en el segundo país del mundo en adopciones internacionales ( Selman, 2006, p. 189 ). Adicionalmente, su presencia estadística y su notoriedad social se produce en la denominada “década prodigiosa” de la inmigración en España ( Aja, Arango y Oliver, 2011, p. 13 ). Entre 1997 y 2008 España fue el país de la Unión Europea que recibió más inmigrantes, con un saldo migratorio positivo de más de cinco millones de personas ( Arango, 2010, p. 56 ). De este modo, el boom de las adopciones internacionales ( Rodríguez y Jareño, 2015 ) confluye temporalmente con el boom de la inmigración en España ( Arango, 2010 ).

Los estudios de las adopciones internacionales realizados desde la demografía anticiparon el potencial que para las ciencias sociales guardaba estudiar, con un enfoque interdisciplinario, las conexiones que se perfilan entre este fenómeno y el de las migraciones internacionales. Al superar los límites tradicionales que delimitaban el estudio de los dos fenómenos se han inaugurado dos líneas híbridas de investigación. La primera ha incorporado el acervo teórico de las migraciones al análisis de las adopciones internacionales. Las explicaciones causales ofrecidas se articulan en torno al modelo clásico de factores de expulsión (push) y atracción (pull) aplicado en las migraciones desde los estudios de Ravenstein (1885-1889).

Así, las adopciones internacionales son otro ejemplo de la expulsión de niñas y niños desde sus países de origen, por conflictos bélicos, hambre y enfermedades, hacia los países ricos que los atraen, bien por motivos humanitarios y demográficos, bien por nuevos estilos de vida ( Howell y Marre, 2006 ; Hübinette, 2004 ; Rodríguez, 2015 ; Rodríguez y Jareño, 2015 ; Selman, 2002 y 2006 ).

Los estudios de las adopciones internacionales han hecho suyos los avances mostrados por los estudiosos de las migraciones en otros ámbitos. Hübinette (2004) y Hübbinette y Tigervall (2009) han aplicado el paradigma de la migración transnacional al estudio de la diáspora de la población coreana adoptada internacionalmente. Otro ejemplo es Leinaweaver (2011) , que recupera los conceptos de reagrupación y retorno para analizar las similitudes y diferencias que se producen entre las migraciones y las adopciones peruanas en España.

La segunda línea híbrida de investigación aborda las experiencias raciales que comparten la población adoptada y la inmigrante. Los trabajos de Hübinette y Tigervall (2009) con adoptados de origen coreano residentes en Suecia; de Leinawear (2014) , con adoptados peruanos que viven en Europa; de De Grave (2015) con niños etíopes adoptados por familias belgas; y los estudios de adopción internacional con destino en España de Howell y Marre (2006) , Marre (2009) , San Román (2013) y San Román y Marre (2013) evidencian que si bien las familias y los propios adoptados no se autoperciben como inmigrantes, viven similares eventos raciales y de discriminación social. En este sentido, la investigación en el ámbito de la inmigración europea señala que persisten las actitudes racistas y xenófobas basadas en las diferencias fenotípicas, y que éstas pueden llevar a identificar erróneamente a las personas como “inmigrantes”, a pesar de haber nacido en el país o tener la nacionalidad española ( Cea D’Ancona y Valles 2014 ; Cea D’Ancona, Valles y Eseverri, 2014, p. 18-19)

Esta experiencia solapada nos introduce en el objetivo principal de este artículo, que no es otro que el de contribuir al doble debate teórico-académico que aporta cada una de las disciplinas: por un lado, a la extensión de lo que en el ámbito de las migraciones se denomina “nuevo racismo” y, de otro, al modo en el que se gestiona este nuevo racismo en el seno de las familias adoptivas interraciales.

Nuestra aportación se organiza en tres apartados. A continuación, se introducen las preguntas de investigación y el marco teórico. Le sucede un apartado en el que se plantea la estrategia metodológica seguida y se presentan las tres encuestas sociales que se analizan. La cuarta sección recoge el análisis realizado, estructurado en torno a los tres componentes que, siguiendo a Brigham (1971) , determinan la medición de las actitudes hacia la inmigración, al tiempo que nos acercan al contexto de socialización racial y cultural en las familias adoptivas interraciales. El artículo se cierra con una discusión sobre los resultados obtenidos.

SOBRE EL NUEVO RACISMO (RACISMO DALTÓNICO) Y LA TEORÍA DE LA SOCIALIZACIÓN CULTURAL Y RACIAL (CONCIENCIA RACIAL)

Finalizada la Segunda Guerra Mundial y posteriormente al Holocausto, en el que tras el ideal de la “raza aria superior” seis millones de judíos fueron exterminados, la Unesco declaró en 1951 que el término “raza” carecía de significado científico. La manifestación se ratificó en 2003, cuando al descifrarse la secuencia completa del genoma humano se demostró que el constructo “raza” no tenía validez científica para explicar las diferencias exogrupos. Este reconocimiento, unido a la extensión en sociedades democráticas de los valores de individualismo, libertad e igualdad, motiva el rechazo explícito por parte de la población a verse reflejada en el espejo de la censura y discriminación hacia ciertos grupos sociales. Ahora bien, la negación a lo “socialmente no deseable” no significa que la actitud de la población no sea racista, de hecho, el último Eurobarómetro sobre la discriminación en Europa desvela que 46% de la población europea opina que el color de la piel o el origen étnico supone una desventaja a la hora de ser contratado ( TNS Opinion & Social, 2015, p. 1 ).

Existe un amplio consenso académico en el que el racismo, lejos de extinguirse, emerge como un “nuevo racismo”, camaleónico, adaptativo a la diversidad de contextos y circunstancias sociales, capaz de desplegar toda la sutileza del control social a través de una serie de creencias, actitudes y comportamientos indirectos de discriminación y etiquetamiento de los Otros. El nuevo racismo se inscribe en el marco del “racismo sin razas”, y sustenta los prejuicios raciales en las diferencias culturales y no, como lo hacía el racismo tradicional, en las biológicas ( Balibar, 1991, p. 37 ).

No obstante, las diferencias fenotípicas –estigmas de la raza– continúan siendo utilizadas socialmente para distinguir y clasificar al inmigrante o extranjero en una posición económica (racismo de clase), cultura y nacionalidad (racismo cultural) y religión (racismo religioso) ( Cea D’Ancona, Valles y Eseverri, 2014, p. 16-17 ). Junto a las acepciones señaladas, el nuevo racismo también se ha etiquetado como racismo simbólico ( Kinder y Sears, 1981 ), moderno ( McConahay, 1983 ), aversivo ( Dovidio y Gaertner, 2000 ) o sutil ( Pettigrew y Meertens, 1995 ). En el catálogo de los nuevos racismos centramos nuestro interés en el denominado “racismo daltónico” o “racismo ciego al color” [colorblind racism] que, como el resto, se caracteriza por estar encubierto, institucionalizado y aparentemente sin prácticas raciales ( Bonilla-Silva, 1999 ).

Bonilla-Silva, Lewis y Embrick (2004) proponen que el marco grupal del paradigma de la ideología racial reemplace al marco individualista del paradigma del prejuicio, pues este enfoque tradicional no es capaz de conectar las creencias raciales con las dinámicas de poder subyacentes en la ideología racial dominante. La particularidad del racismo daltónico reside en que la ideología que lo sostiene niega las desigualdades raciales presentes en la sociedad, permitiendo a la población blanca mantener su posición de privilegio sin parecer racista ( Bonilla-Silva, Lewis y Embrick, 2004 ; Bonilla-Silva, 1999 ).

Bonilla-Silva (2003, p. 68-70) y Bonilla-Silva, Lewis y Embrick (2004, p. 560) han identificado los marcos o representaciones sociales que se utilizan para explicar y justificar (la raza dominante) o desafiar (la raza o razas subordinadas) al status quo racial: la extensión del liberalismo abstracto (“Estoy a favor de la igualdad de oportunidades para todos, por eso me opongo a la acción afirmativa”); la naturalización de los asuntos raciales (“La segregación racial es algo natural…”); la biologización de la cultura (“Los mexicanos son pobres porque carecen de la motivación para tener éxito”); y la minimización del racismo (“La discriminación terminó”).

El racismo daltónico es un marco analítico utilizado en el estudio de las familias adoptivas interraciales3 (Hübinette y Tigervall, 2009; Kubo, 2010 ; Lee Lee, Grotevant, Hellersted y Gunnar, 2006 ; Lee, 2003 ; Park, 2012 ; Richardson, 2011 ; Samuels, 2009 ; Sweeney, 2013 ). En este contexto se asocia al concepto teórico de “conciencia racial”, definido como el grado de sensibilización y conocimiento que las madres y padres adoptivos tienen sobre cómo opera la raza y la etnia en la vida de las personas.

La conciencia racial es una de las dimensiones centrales del modelo teórico que aborda la socialización cultural y racial en las familias interraciales ( Vonk, 2001 ; Lee, 2003 ; Massatti, Vonk y Gregoire, 2004 ). Esta se presenta como un proceso en el que las madres y padres despliegan estrategias que les permiten gestionar las diferencias étnicas y raciales, así como transmitir a sus hijas e hijos los valores culturales y creencias de su país de nacimiento con el fin de que adquieran competencias y habilidades que les faculten para “navegar” en una sociedad racista ( Massatti, Vonk y Gregoire, 2004 ; Lee, 2003 ; Lee et al., 2006 ; Richardson, 2011 ; Samuels, 2009 ; Song y Lee, 2009 ; Twine, 2004 ; Vonk, 2001 ).

En la investigación realizada con familias adoptivas interraciales, el racismo daltónico es considerado como un factor determinante de sus estrategias de socialización y modelos educativos. Las familias interraciales con elevada actitud racial daltónica (son conscientes de las ventajas y prejuicios del racismo y de la presencia de la discriminación en la sociedad) enseñan a sus hijas e hijos tanto su patrimonio cultural de nacimiento (enculturación), como herramientas de afrontamiento ante situaciones racistas y discriminatorias (racialización). Sin embargo, quienes manifiestan una baja actitud racial daltónica (no son conscientes del impacto en su cotidianidad de las diferencias raciales y el racismo) no solo desarrollan modelos de socialización basados en la asimilación cultural, sino que reproducen el racismo daltónico ( Lee et al., 2006 ; Lee, 2003 ).

En el marco de esta mixtura teórica, nos planteamos las siguientes preguntas de investigación: ¿comparten perfil sociodemográfico las personas identificadas como menos racistas y partidarias de la inmigración con las que han formado una familia interracial a través de la adopción? ¿el “conocimiento mutuo” permite a las familias adoptivas y a la población en general revertir prejuicios y estereotipos hacia las personas de diferente raza, etnia o cultura? ¿la adopción transracial transforma la comprensión de los padres sobre cómo funciona el racismo y facilita el desarrollo de un lente crítico a través del cual se analiza la raza? y ¿en qué medida reproducen el racismo daltónico?

ESTRATEGIA METODOLÓGICA, FUENTES Y ANÁLISIS

Las respuestas a las preguntas planteadas las buscamos en los análisis secundarios realizados en los estudios sobre la Evolución del racismo y la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en España (2012) y la Discriminación por origen racial o étnico (2011). La estrategia metodológica contempla, a su vez, el análisis primario de los datos registrados en la sección VII de la encuesta Las familias adoptivas y sus estilos de vida (2012),4 dedicada a cuestiones asociadas a la familia interracial. Los tres estudios demoscópicos ofrecen datos relativos a la actitud y opinión que la población española, las minorías étnicas residentes en España y las familias españolas que adoptaron a sus hijas e hijos en el extranjero ofrecen, respectivamente, sobre la inmigración, y que utilizan de forma empírica para la obtención de indicadores de racismo y xenofobia. A continuación, se describe cada una de las tres fuentes utilizadas.

Sobre la encuesta “Las familias adoptivas y sus estilos de vida”

Los datos primarios utilizados en el estudio proceden de la encuesta Las familias adoptivas y sus estilos de vida (FAMADOP), la primera y única encuesta realizada en España que explora a las familias adoptivas, un tipo de familia para el que el acercamiento sociológico es incipiente. En FAMADOP se encuestó a 230 madres y padres que en 2012 contaban en su unidad familiar con alguna hija o hijo adoptado en el extranjero. Su reclutamiento se realizó a través de un muestreo no probabilístico autoseleccionado por Internet y el trabajo de campo se hizo en el tercer cuatrimestre de 2012.

El perfil sociodemográfico de la muestra no difiere del identificado en otros países ( Rodríguez y González, 2014, p. 168-169 ; Rodríguez y Jareño, 2015, p. 219-222 ): población mayoritariamente casada, con elevada formación y desempeño de ocupaciones de elevado prestigio social, posicionada en la izquierda política, sin identificación religiosa y defensora del sistema de valores familiares postmodernos. Por lo que respecta a las características sociodemográficas de hijas e hijos adoptados, cabe señalar que la edad mediana se situaba en los 7 años, 60% son niñas, la media de años de convivencia es de 5 años y las adopciones procedían en un 54% de Asia, en un 21% de África, en un 13% de Europa y en un 12% de América del Sur.

Sobre el “Informe sobre la Evolución del racismo y la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en España”

El Informe sobre la Evolución del racismo y la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en España [Informe 2013] forma parte de una serie que se inicia en 2008, promovida y publicada por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE).5 El Informe 2013 ( Cea D’Ancona y Valles, 2014 ) tiene como objetivo principal analizar la encuesta de Actitudes hacia la inmigración VI que, a su vez, se enmarca en el segundo periodo de encuestas que sobre inmigración y racismo comienza a realizar el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2007.6 La encuesta de Actitudes hacia la inmigración VI (nº 2.967), cuyo trabajo de campo se desarrolló desde el 30 de octubre hasta el 18 de noviembre de 2012, comparte el diseño muestral de los estudios del CIS, lo que permite el análisis longitudinal de tendencias: son de ámbito nacional, se dirige a la población española de ambos sexos con edades de 18 años y más, se realiza mediante entrevista personal (cara a cara) en el domicilio de las personas seleccionadas al azar siguiendo un diseño muestral polietápico, estratificado por conglomerados con selección de las unidades últimas de muestreo (individuos) por rutas aleatorias y cuotas de sexo y edad, y con un tamaño muestral de 2 464 personas.

Sobre el “Estudio sobre la discriminación por el origen racial o étnico: la percepción de las potenciales víctimas”

El Estudio sobre la discriminación por origen racial o étnico: la percepción de las potenciales víctimas tiene el objetivo principal de analizar sociológicamente la percepción de las diferentes minorías étnicas sobre el trato desigual vivido. El estudio toma los resultados de la encuesta realizada en 2011 por el Consejo para la promoción de la igualdad de trato y no discriminación de las personas por su origen racial o étnico.

Esta encuesta contempla la Recomendación nº 4 de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) que contiene sugerencias de política relativas a encuestas nacionales sobre la experiencia y la percepción de la discriminación y el racismo desde la perspectiva de las víctimas. La encuesta se administró por primera vez en 2010 como un estudio piloto. El estudio mantiene un cierto carácter experimental por dos cuestiones; en primer lugar, el cuestionario administrado es la única herramienta que en España mide los niveles de discriminación desde la óptica de las minorías étnicas; en segundo lugar, la muestra de 2011 tuvo un mayor alcance en términos absolutos, territoriales y de grupos étnicos encuestados ( Suso y González, 2012, p. 7-8 ).

La encuesta cuenta con la participación de una muestra representativa del universo de personas de las principales minorías étnicas residentes en España (865 personas). La muestra aparece estratificada en ocho grupos de población según su procedencia: Europa del Este, subsahariana, magrebí, asiática, andina, gitana, española, afrolatina o afrocaribeña y la indopakistaní.

Sobre el análisis

En el artículo presentamos el análisis de los diez indicadores que, habitualmente, se incluyen en los estudios demoscópicos que se realizan en España para medir la actitud frente a la inmigración, el racismo y la xenofobia. Se presentan agrupados por cercanía teórica por un lado, a los tres componentes que Brigham (1971) determina en la medición de las actitudes y, por el otro, a tres de las diez dimensiones explicativas que Cea D’Ancona (2004, p. 30-31) identificó como latentes en la actitud hacia la inmigración y que perfilan el contexto que desencadena la conciencia racial entre las madres y padres adoptivos interraciales.

El primer componente, el afectivo, se instala en la dimensión “sociabilidad con inmigrantes” y mide los sentimientos o emociones que despierta la inmigración a partir de los tres indicadores clásicos de distancia social. El análisis se centra en la aproximación al prejuicio racial y étnico, un tema clásico en las ciencias sociales, y que Allport (1968, p. 24) presentó como “una antipatía que se apoya en una generalización imperfecta e inflexible”. A su vez, los indicadores ofrecen la oportunidad de descubrir al valor que se otorga a la diversidad cultural, dimensión especialmente relevante en el proceso de socialización racial y étnica que afrontan las familias adoptivas interraciales.

El segundo componente, el cognitivo aparece relacionado con la dimensión “imagen tópica negativa de la inmigración” y mide la representación social estereotipada que provoca el rechazo a la población foránea. Los tres indicadores seleccionados examinan los estereotipos que, siguiendo a Brigham (1971, p. 31) , son “generalizaciones hechas sobre un grupo étnico, con respecto a una atribución de rasgos, que se considerada injustificada por un observador”. Su análisis es especialmente pertinente dado que a través de ellos se alimentan los discursos racistas en circulación, actúan como factores de exteriorización del racismo y la xenofobia y nos aproximan al grado de conciencia que las madres y padres adoptivos tienen en relación con su contexto racial y étnico.

Por último, el componente conductual se sitúa en la dimensión “discriminación étnica o de la alteridad” en la escuela y el trabajo. Los cuatro indicadores seleccionados miden la experiencia subjetiva ante situaciones de discriminación racial o étnica, lo que nos acerca al estudio de una de las dimensiones teóricas del proceso de socialización racial y cultural en las familias adoptivas interraciales: la conciencia racial o percepción que tienen las personas de cómo la raza, etnia, lenguaje y estatus racial operan en su vida y en las ajenas ( Vonk, 2001, p. 249 ).

RESULTADOS

Prejuicios y estereotipos de las familias adoptivas frente a la inmigración

Las opiniones que las familias adoptivas españolas muestran frente a la inmigración en los componentes afectivos (agrado) y cognitivos (creencias) se recogen en la Tabla 1 . Se organizan en torno a seis indicadores clásicos en la medición de, por un lado, la sociabilidad con la población inmigrante (prejuicios) y, por otro, la representación simbólica de la población inmigrante (estereotipos). El análisis de estos indicadores adquiere una relevancia adicional en el contexto particular de las familias adoptivas, pues conecta con dos conceptos clave en el estudio del racismo daltónico, es decir, con la conciencia multicultural y la conciencia del contexto social y racial.

Tabla 1.

Prejuicios-estereotipos frente a la inmigración y conciencia multicultural-contexto social racial: familias adoptivas (%) 

Prejuicios: sociabilidad con inmigrante y conciencia multicultural % Estereotipos colectivos y conciencia del contexto social racial %
(1) Cuánto le importaría que sus hijos compartieran la misma clase con niños inmigrantes   (4) En términos generales, cree que la inmigración para nuestro país es...  
Nada 79.1 Muy positiva-positiva 73.9
(2) Qué influye más en el trato que se da a los inmigrantes en España   (5) Cuando oye la palara ‘inmigración’, qué es lo primero que le viene a la mente  
Posición económica 48.7 Necesidad de trabajo 25.7
Nacionalidad 15.7 Extranjeros 23
Cultura 14.3 Pobreza/Desigualdad 17.4
Color piel 7.4 Sentimiento de empatía y solidaridad 9.6
Otras 7    
(3) Es probable que su hijo proceda de un país con cultura, lengua y costumbres diferentes. En su opinión debe aprender la cultura y costumbres:   (6) Cómo diría que los españoles, en general, tratan a los inmigrantes  
Tanto de su país de origen como el de acogida 83.5 Desconfianza 53
Desprecio 22.6
Las del país de acogida y las de su país   Indiferencia 8.3
de origen que no molesten al resto de 2.6 Normalidad (igual españoles) 6.1
españoles   Amabilidad 5.2
Primero las españolas y en segundo   Agresividad 0.9
lugar las del país de origen 6.1    
n= 230 n= 230

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la encuesta FAMADOP (2012).

El primer indicador mide la sociabilidad o distancia social entre las familias adoptivas y la población inmigrante a través del nivel de aceptación que genera compartir el entorno escolar. Al ser planteado bajo un supuesto hipotético, persigue indagar en las formas sutiles del prejuicio hacia los inmigrantes o minoría étnica. Los datos sugieren una aceptación generalizada de la convivencia población autóctona-inmigrante en la escuela, pues al 79.1% de los progenitores adoptivos no les importará “nada” que sus hijas e hijos compartieran aula con los de inmigrantes.

En su condición de familia interracial, cabría esperar que las familias que adoptaron a sus hijas e hijos en el extranjero mantuvieran una mayor cercanía social y, en consecuencia, conocimiento directo de la población inmigrante. Esta ha sido considerada tradicionalmente como un factor explicativo de los índices de racismo y xenofobia, pues la investigación ha señalado que una mayor proximidad social favorece contextos receptivos hacia la población inmigrante y contribuye a revertir las actitudes prejuiciosas hacia este colectivo ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 260-269 ).

El segundo indicador contempla el imaginario de las familias adoptivas en relación con los prejuicios que determinan el trato que se dispensa al colectivo de inmigrantes. Los progenitores adoptivos opinan, de forma casi mayoritaria (48.7%), que el trato que se concede a la población inmigrante viene determinado por su posición económica. Esta apreciación describe un mayor acercamiento de las familias adoptivas al estereotipo de “inmigrante económico” y conecta con los discursos sociales que dibujan una jerarquía en función del país de procedencia. Así, en el imaginario colectivo español el término “inmigrante” se reserva para las personas procedentes de países en vías de desarrollo, mientras que el de “extranjero” se vincula a los ciudadanos europeos (a excepción de Europa del Este) ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 250 ).

Interesa destacar que el estigma de la raza por excelencia –el color de la piel– fue señalado solo por el 7.4% de las familias adoptivas como una de las características que condiciona el trato que se dispensa a la población inmigrante. Esta valoración marginal es particularmente interesante en el contexto del marco teórico del “racismo daltónico” o “racismo ciego al color” entre las familias adoptivas interraciales, dado que, como se ha señalado, su no consideración es interpretada como un indicio de baja “conciencia racial”, esto es, de desconocimiento de cómo la raza y la etnia operan en las vidas de las personas.

El patrón de respuesta del tercer indicador, que de forma general busca evaluar la aceptación al modelo de diversidad cultural planteando tres estrategias de gestión de la cultura y costumbres entre la población inmigrante, refuerza la representación social dibujada en el indicador precedente. Así, las madres y padres adoptivos, que no ven en la nacionalidad (15.7%) o cultura (14.3%) del colectivo inmigrante causa de trato diferencial, se muestran extremadamente receptivos con la diversidad cultural. El hecho de que 83.5% declare que sus hijas e hijos procedentes de países con culturas y costumbres distintas deberían aprender tanto las de su país de origen como las españolas, les sitúa en la defensa del pluralismo cultural y los modelos de integración multiculturales.

La imagen tópica de la inmigración (componente cognitivo) refleja la representación social estereotipada que las familias adoptivas tienen respecto a la población inmigrante y que puede estar en el origen de su rechazo social. El cuarto indicador explora específicamente el impacto que el imaginario colectivo asigna a la inmigración, ya sea como fuente de desarrollo o de conflicto. Como se recoge en la Tabla 1 , las madres y padres adoptivos atribuyen mayoritariamente a la inmigración una huella positiva, así lo valora 73.9%.

Tabla 2.

Prejuicios-estereotipos frente a la inmigración y conciencia multicultural-contexto social racial: población española (%)

Prejuicios: sociabilidad con inmigrante y conciencia multicultural % Estereotipos colectivos y conciencia del contexto social racial %
Aceptaría llevar a su hijo a un colegio dónde haya muchos niños hijos de inmigrantes   En términos generales, cree que la inmigración para nuestro país es…  
Aceptaría 59.8 Muy positiva-positiva 39.6
Qué influye más en el trato que se da a los inmigrantes en España   Cuando oye la palara ‘inmigración’, qué es lo primero que le viene a la mente  
Posición económica 19.6 Necesidad de trabajo 19.4
Nacionalidad 24 Extranjeros 11.4
Cultura 26.4 Pobreza/desigualdad 14.3
Color piel 10.4 Sentimiento de empatía y solidaridad 10.3
Otras 2.7
A menudo los inmigrantes que vienen tienen una cultura, lengua y costumbres distintas a la española. En su opinión debe aprender la cultura y costumbres:   Cómo diría que los españoles, en general, tratan a los inmigrantes  
Tanto de su país de origen como el de 36.9 Desconfianza 34.9
acogida   Desprecio 8.3
Las del país de acogida y las de su país 50.1 Indiferencia 7.3
de origen que no molesten al resto de   Normalidad (igual españoles) 26.1
españoles   Amabilidad 17.4
Primero las españolas y en segundo 10.3 Agresividad 0.6
lugar las del país de origen      
n= 2 464 n= 2 464

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del informe de la encuesta Actitudes hacia la inmigración VI (2012) (Cea D’Ancona y Valles, 2014).

El quinto indicador recoge una pregunta clásica en las encuestas de actitudes frente a la población inmigrante. Se busca, por un lado, proyectar la imagen tópica que se tiene de ella y que, según su tenor, puede dar lugar a un prejuicio racial y étnico y, por otro lado, fundamentar comportamientos racistas y xenófobos. Entre las familias adoptivas la voz “inmigración” se asocia con necesidad de trabajo (25.7%), extranjeros (23%), pobreza-desigualdad (17.4%) y sentimiento de empatía y solidaridad (9.6%). De las cuatro menciones, solo una (extranjero) comporta connotaciones neutras, lo que hace que las familias adoptivas dibujen mayoritariamente (52.7%) una imagen simbólica positiva de la inmigración.

El sexto indicador nos aproxima a la representación social del modo en el que interactúan los exogrupos. De su lectura se desprende que la opinión de madres y padres adoptivos, respecto a las formas de trato que dispensa la población española a la inmigrante, es negativa: más de la mitad (53%) opina que la actitud que regula las relaciones con la población inmigrante es de desprecio y casi un tercio (22.6%) que es de desconfianza. Este último indicador quiebra la imagen positiva que las familias adoptivas ofrecen respecto a la inmigración en los indicadores precedentes. Es posible que esté reflejando la distancia que en las familias adoptivas separa a las percepciones y opiniones de los comportamientos en un tema sujeto a la deseabilidad social dado que, en su condición de familias adoptivas interraciales, pueden tener mayor conocimiento vivencial del aspecto interrogado, pues han podido vivir episodios racistas y xenófobos.

Prejuicios y esterotipos de la población española frente a la inmigración

La Tabla 2 recupera el conjunto de indicadores contemplados en el apartado precedente con el propósito de evaluar el prejuicio (sociabilidad) y los estereotipos (representaciones sociales) que la población española manifiesta sobre las personas inmigrantes. Siguiendo a Moser y Kalton (1972, p. 43) , en este apartado “reanalizamos” los hallazgos del informe de OBERAXE desde un punto de vista diferente al original. Esto es, los datos de la encuesta de racismo y xenofobia en España (2012) pueden ser leídos también como indicadores del grado de percepción que la población tiene sobre cómo operan la raza y etnia en la sociedad (conciencia racial) y de su actitud frente al racismo daltónico (conciencia multicultural).

En cuanto al nivel de tolerancia (distancia social) que la población española manifiesta ante la posibilidad de que sus hijas e hijos convivieran en el aula con niñas y niños inmigrantes, algo más de la mitad (59.8%) aceptaría este supuesto. Hay que tener en cuenta que en la encuesta española esta situación hipotética se formula junto con otros ocho posibles tipos de interacciones. Desde esta óptica, la lectura del dato mostrado por el indicador asume un nuevo matiz, pues el argumento de aceptar llevar al propio hijo a un centro educativo con elevada presencia de escolares inmigrantes se relega al penúltimo lugar en el conjunto de las ocho modalidades de relaciones planteadas, situándose solo por encima de “alquilar un piso a un inmigrante” ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 259 ).

En el imaginario de la población española, segundo indicador, la cultura (26.4%) y la nacionalidad (24%) son los elementos que condicionan el modo en el que nos relacionamos con la población inmigrante. Estos valores entroncan con los prejuicios dibujados en el último Eurobarómetro sobre la Discriminación en Europea en el que 63% de población española señaló que la discriminación étnica era la más extendida ( TNS Opinion & Social, 2015, p. 1 ). Ambos estudios abundan en la idea del “racismo sin razas” de las sociedades contemporáneas. En el nuevo racismo los prejuicios raciales se alimentan de las diferencias culturales y no de las diferencias biológicas, tal como ocurría en el racismo tradicional ( Balibar, 1991 ). De hecho, solo para 10.4% de la población española el “color de la piel” influye en el trato con las personas inmigrantes.

El tercer indicador, que indaga sobre la preferencia entre diversos modelos de integración social, matiza el sentido que la sociedad española le otorga a la “cultura” y “nacionalidad” en la interacción cotidiana. La preferencia clara de la población española acerca de que el colectivo inmigrante mantenga solo los aspectos culturales y costumbres que “no molesten al resto de los españoles” (50.1%), pone el acento en el significado negativo que asumen estos elementos en el imaginario social. La población española apuesta por un modelo de integración asimilacionista en el que el inmigrante debe adecuarse a la cultura y costumbres de la sociedad receptora e ignorar los elementos que le hacen “diferente”. En sintonía con lo expuesto, en un contexto en el que la diferencia cultural no se reconoce, la inmigración es devaluada (cuarto indicador): solo 39.6% de la población española reconoce el impacto positivo que puede tener al país la inmigración.

El quinto indicador explora las representaciones sociales que el término “inmigración” despierta de forma espontánea entre la población española. De las cuatro asociaciones más evocadas, podemos inferir que el imaginario colectivo proyecta una imagen positiva de la inmigración, dado que tres de ellas encierran un valor positivo: necesidad de trabajar (19.4%), pobreza-desigualdad (14.3%) y sentimiento de empatía y solidaridad (10.3%). Del análisis de la tendencia experimentada por este indicador, Cea D’Ancona y Valles (2014, p. 175-178) han concluido que 2012 marcó un punto de inflexión porque, en contra de lo esperado, el apoyo demoscópico en positivo superó al agregado del neutro y negativo.

El sexto y último indicador nos aproxima a la representación social del modo en el que interactúan los exogrupos. En 2012 la población española definía el trato con la población inmigrante de forma dual, pues si bien 51.1% vinculaba el componente relacional con sentimientos negativos de desconfianza (34.9%), desprecio (8.3%), indiferencia (7.3%) y agresividad (0.6%), un 43.5% describió el trato dispensado a la población inmigrante en términos positivos: en opinión de un 26.1% de los encuestados se les trata igual que a los españoles, y un 26.1% consideró que el trato se fundamentaba en la amabilidad. Este indicador, al igual que el precedente, evoluciona en positivo desde 2008, a pesar del contexto de crisis económica en el que se realizó el estudio y que no suele coadyuvar en el sentido que se señala ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 249 ). Como ha referido la literatura especializada, es probable que esta inesperada representación social en torno al trato dispensado por los nativos españoles a los inmigrantes esté influenciada por el sesgo de deseabilidad social en las respuestas. Una nueva mirada a los datos de la encuesta de actitudes de la población española hacia la inmigración (2012), desde el marco del racismo daltónico, abundaría en esta tesis, puesto que tiene difícil encaje la consideración de un trato basado en la normalidad y amabilidad cuando, mayoritariamente, no se toleran las señas identitarias culturales que “puedan molestar al resto de españoles”.

Exteriorización y percepción de la discriminación racial y étnica

En este último apartado se recogen indicadores del componente conductual que miden la experiencia subjetiva ante situaciones de discriminación racial o étnica. A su vez, los indicadores que se presentan permiten explorar el concepto de conciencia racial en España, una de las dimensiones teóricas del proceso de socialización racial y cultural de las familias interraciales y que Vonk (2001) presenta como la percepción que tienen las personas sobre cómo la raza, etnia, lenguaje y estatus racial operan en sus vidas y en las de los demás. Particularmente, la Tabla 3 conecta con un tema central en el estudio del racismo: la indagación de los factores que desencadenan los comportamientos discriminatorios.

Tabla 3.

Factores explicativos en la percepción del trato discriminatorio percibido por grupos étnicos (%)

  Rasgos físicos y Prácticas Creencias religiosas Otros
  color de la piel costumbres o indumentaria  
    prácticas culturales    
69.1 44.2 22.1 6.3
n= 285 285 285 285

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del informe del Estudio sobre la discriminación por origen racial o étnico (Suso y González, 2012).

En la encuesta administrada a minorías étnicas residentes en España ( Suso y González, 2012 ), un 32.9% (285 de los encuestados) declaró haber vivido o presenciado una situación discriminatoria en los últimos 12 meses. Los factores que desencadenaron un trato diferencial señalan una tendencia contraria a las percepciones que sobre esta cuestión esgrimen tanto las madres y padres adoptivos como la población en general (ver Tablas 1 y 2 ): mientras los grupos que participan del modelo racial y étnico hegemónico no contemplaban el “color de la piel” como un factor que influyera en el trato que se le dispensaba a la población inmigrante, las minorías étnicas entrevistadas sí lo perciben así.

Estos resultados sustentan la tesis de que las encuestas demoscópicas subestiman este factor debido a su desaprobación social ( Cea D’Ancona, 2004 ; Cea D’Ancona y Valles, 2014 ). Como se ha señalado, desde la academia se viene subrayando que en las sociedades avanzadas en las que la igualdad es uno de sus valores centrales se ha producido un retraimiento de las formas tradicionales de racismo y xenofobia, en concreto, de aquellas que se enmarcan en las diferencias biológicas.

Es interesante señalar que los resultados del informe antes mencionado constatan, a su vez, que la intensidad en la percepción de la discriminación se reduce entre los colectivos con diferencias fenotípicas menos marcadas respecto a la población española ( Suso y González, 2012, p. 47 ). Esta misma valoración coincide con el gradiente de preferencias, filias y fobias que manifiesta la población española hacia los grupos de inmigrantes, según estos se aproximen en mayor o menor medida a los rasgos étnicos occidentales ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 143 ).

La Tabla 4 presenta la valoración que los padres adoptivos realizan sobre si las diferencias raciales o étnicas de sus hijas e hijos adoptados explicarían situaciones de discriminación. Su percepción adquiere relevancia dada su posición social equidistante entre el grupo que representa a la raza y cultura dominante –son parte de ella– y los grupos que por sus rasgos físicos serán racializados –a los que sus hijas e hijos serán adscritos socialmente–.

Tabla 4.

Percepción de la discriminación en las familias adoptivas interraciales (%)

La raza o etnia de su hijo/a Percepción de la Percepción de que el
explicaría sus peleas o discriminación sufrida origen de la
enfados en el colegio, por su hijo/a en el discriminación sufrida
parque… colegioa en el colegio es su raza
    o etniab
26.1 30.9 84.5b
n= 230 230 71

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la encuesta FAMADOP (2012).

a Pregunta que mide en una escala de cinco la intensidad en la percepción de la discriminación que sufren sus hijas e hijos en el colegio, en donde 1 era ‘nada’ y 5, ‘mucho’. El valor que se muestra es el agregado de las respuestas en opciones 2, 3, 4 y 5.

b Pregunta que solo responden quienes manifestaron que su hija o hijo había experimentado algún grado de discriminación (opciones de respuesta 2, 3, 4 y 5).

Los datos demoscópicos muestran que 26.1% de las madres y padres adoptivos atribuyen a la raza o etnia el factor que desencadena las peleas o enfados de sus hijos en contextos de interacción. Específicamente, al indagar sobre la posibilidad de haber vivido discriminación en el entorno escolar, un 30.9% de las familias encuestadas lo asume. La mayoría (84%) considera que la discriminación se explicaría por la raza o etnia de sus hijas e hijos. Estos datos se aproximan a las impresiones manifestadas por las minorías étnicas: en términos generales, una de cada tres personas que, o bien forma parte de una minoría étnica, o bien su experiencia vital se aproximaría a ellas –familia interracial–, habrían experimentado la discriminación por cuestiones raciales o étnicas.

Por último, cabría esperar que las madres y padres adoptivos reconocieran los beneficios y desventajas que comporta ser parte de la raza dominante, es decir, que mostraran una elevada conciencia racial ( Vonk, 2001, p. 249-250 ), porque entre quienes reconocen que sus hijas e hijos han sido discriminados en el colegio, un elevado porcentaje lo atribuye a su raza o etnia. Sin embargo, y a pesar de que un 46.7% de las minorías étnicas reconocía que el entorno laboral es el ámbito en el que más perciben la discriminación por origen racial o étnico ( Suso y González, 2012, p. 113 ), entre las madres y padres adoptivos solo un 27.4% consideró que “el color de la piel o rasgos identificativos con otro país o cultura que no es el español” supondrían un problema para su prole en el acceso a un puesto de trabajo. Las familias adoptivas españolas son el colectivo que en menor medida percibe que sus hijas e hijos serán objeto de discriminación en el acceso al empleo, probablemente porque es una etapa que ven lejana, pero también como consecuencia de la no percepción de la racialización de la que es objeto la fuerza de trabajo ( Pajares, 1999, p. 244 ).

DISCUSION Y APORTACIONES PARA LA SOCIOLOGÍA DE LAS MIGRACIONES Y DE LAS ADOPCIONES

Los espacios de hibridación académica y de mixtura teórica descritos propician actualizar los viejos debates persistentes en el ámbito de la migración a través de su vínculo con las controversias que introducen las adopciones internacionales como fenómeno sociodemográfico. El punto de partida ineludible para examinar cada uno de ellos pasa necesariamente por dar respuesta a la primera de las preguntas de investigación planteadas: ¿comparten perfil sociodemográfico las familias adoptivas españolas interraciales y la población española más favorable a la inmigración y con una actitud menos racista?

El análisis realizado muestra como ambos agregados guardan un elevado grado de similitud, de tal modo que las características sociodemográficas que determinan una actitud más positiva hacia la adopción internacional ( Rodríguez y González, 2014, p. 169 ) son, al mismo tiempo, las que definen a la población con una actitud “tolerante” ante la inmigración ( Cea D’Ancona y Valles, 2014, p. 312 ): formación y estatus ocupacional elevado, buena situación económica personal e ideológicamente a la izquierda política.

La segunda pregunta de investigación formulada, nos introduce en una de las aportaciones pioneras de Allport (1968) sobre el estudio del prejuicio racial; en ella se señala que el “desconocimiento mutuo” es uno de los elementos que explica la generación y permanencia de prejuicios y estereotipos raciales y étnicos. Los datos contrastados sugieren que, efectivamente, cuando se tiene una mayor proximidad social a la población inmigrante, su rechazo es menor.

Así, a pesar de que la población española aceptaría mayoritariamente que sus hijas e hijos compartiesen pupitre con escolares inmigrantes, su aceptación entre las madres y padres adoptivos es casi generalizada. En el ámbito de los prejuicios, la diferencia más significativa reside en que mientras, entre la población española la interacción autóctonoforáneo estaría condicionada por las diferencias culturales, entre las familias adoptivas el trato que se dispensa a los grupos foráneos vendría determinado por el prejuicio y estereotipo del “inmigrante económico”.

Este distinto nivel de percepción nos permite dar paso a la tercera de las preguntas de investigación que nos formulábamos: ¿la adopción transracial transforma la comprensión de los padres sobre cómo funciona el racismo y facilita el desarrollo de un lente crítico a través del cual se analiza la raza? Su respuesta nos adentra en la exploración de la presencia del “nuevo racismo” en la sociedad española y nos posibilita recuperar un tema clásico en la indagación empírica sobre la distancia social entre grupos sociales e integración a través del estudio de las “parejas mixtas” ( Merton, 1941 ), actualizado ahora con el análisis de las familias adoptivas interraciales y su nexo con los prejuicios y el sistema de jerarquía racial de nuestra sociedad.

Desde esta óptica, cabe destacar, en primer lugar, que si bien la población en general considera que el trato que se les dispensa al colectivo inmigrante obedece a las desigualdades culturales (26.4%) y las familias adoptivas a las económicas (48.7%), los grupos étnicos residentes en España valoran que son las diferencias fenotípicas, “el color de la piel”, las que explicarían la discriminación percibida (69.1%). Estos resultados ponen en evidencia un elemento compartido entre los distintos tipos del “nuevo racismo” o, como enuncia Balibar (1991, p. 37) , del “racismo sin razas”, que se sustenta ideológicamente en los prejuicios raciales de las diferencias culturales y no, en las biológicas, a pesar de que los estigmas de la raza continúan ocupando un lugar prominente en su construcción social.

En segundo lugar, la percepción de la discriminación atribuida a la raza o etnia es similar entre las madres y padres adoptivos (26.1% opina que esta es la causa de los enfados de sus hijas o hijos con sus amigas y amigos) y las minorías étnicas encuestadas (entre las que 32.9% manifestó haber vivido discriminación). Unos porcentajes que, a priori, pueden parecer reducidos, pero que se ajustarían al racismo de baja intensidad que Cea D’Ancona, Valles y Esverri (2014, p. 37-38) han identificado para el caso español y que quedaría anclado en el rechazo verbal, el nivel más sutil del gradiente de rechazo enunciado por Allport (1968) .

Ahora bien, en el marco de la teoría de la socialización racial y cultural, y sería el tercer aspecto que queremos destacar, no es suficiente ser consciente de que la sociedad es racista, sino que el constructo teórico conciencia racial remite a la percepción de cómo la estratificación étnica y racial puede operar en las distintas parcelas de las personas; esto es, tener conciencia racial implica tener presente lo que Vonk (2001, p. 250) denomina los “beneficios blancos” o las ventajas sociales que tienen quienes forman parte de la raza y etnia hegemónica sin ser percibidas como tales.

Desde esta óptica, las diferencias entre las madres y los padres adoptivos y las minorías étnicas son notables: mientras que las últimas son conscientes de la racialización de la fuerza de trabajo (un 46.7% declara que su origen racial o étnico le ha discriminado a la hora de ocupar un empleo), las madres y padres adoptivos no perciben que la raza o etnia de sus hijas e hijos será determinante en su inserción laboral (27.4%), lo que es indicativo de su bajo índice de racismo daltónico.

Es interesante interpretar este hallazgo a la luz del estereotipo de inmigrante económico que los progenitores adoptivos sostienen respecto a la población alóctona. Este hecho, unido a que las familias adoptivas entrevistadas disfrutaban de una holgada situación económica y, en consecuencia, no competían por los recursos en disputa con la población inmigrante, pues compartían un elevado capital formativo que les otorga una mayor confianza en su capacidad para transferir a sus hijas e hijos su éxito profesional y estatus económico ( Samuels 2009, p. 87 ; Ishizawa, Kenney, Kubo y Stevens, 2006, p. 1216-1217 ), les lleva a minimizar el impacto de la raza en sus vidas futuras.

Estos resultados desvelan una diferencia destacable entre el proceso de socialización racial y étnica descrito y el constatado entre las parejas mixtas. Desde los estudios de blancura se pone en evidencia que las mujeres blancas en sus relaciones con hombres negros reelaboran su conocimiento sobre la raza y el racismo y llegan a comprender los privilegios de los que gozan por ser blancas ( Richardson, 2011 ).

Así, la resocialización cultural y racial que viven de la mano de sus parejas de raza o etnia minoritaria lleva a que sus hijos cuenten en el hogar con un espacio de “alfabetización racial” desde el que les preparan para entender y afrontar los desafíos de una sociedad racista ( Twine, 2004 ). Sin embargo, cuando la interracialidad familiar se produce a través de la filiación, y no de la alianza, en los hogares no tiene lugar este espacio.

Los datos señalados para el caso español estarían en consonancia con el proceso de socialización racial y cultural descrito por Richardson (2011) para las familias adoptivas interraciales norteamericanas, en el que se identificó que los padres no cuentan con una lente crítica hacia el racismo daltónico. Esta carencia repercutirá negativamente en sus hijas e hijos adoptados interraciales, porque tendrán que “navegar” solos en una sociedad, que reconocen racializada, y sin recursos cognitivos y habilidades que les ayude a afrontar los contextos de interacción social en los que recibirán el trato discriminatorio que la sociedad dispensa a quienes adscriben a minorías étnico-raciales en virtud de sus diferencias fenotípicas ( Lee, 2003 ).

Los hallazgos presentados nos han permitido adentrarnos a un tema científico inexplorado en España como es las actitudes de las familias adoptivas hacia la inmigración y hacia el racismo. Esta línea de indagación ha permitido contrastar y actualizar debates clásicos en la sociología de las migraciones que, a su vez, han arrojado luz sobre el proceso de socialización cultural y racial de las propias familias. Aun siendo relevantes estas aportaciones hay que situarlas en las limitaciones propias de la investigación.

Se necesita más investigación que permita testar los hallazgos obtenidos. Este reto se deberá abordar cuestionando críticamente el propio marco teórico que lo sustenta, pues la investigación de la que hoy disponemos sobre la socialización cultural y racial de las familias adoptivas interraciales procede de países que cuentan con una larga historia y experiencia tanto migratoria como adoptiva (Estados Unidos, Reino Unido o Suecia). La singularidad con la que ambos fenómenos se revisten en España impone cautela en la asunción de los postulados teóricos.

Por último, la investigación presentada sigue la estela de aquellas que exploran entre los espacios que dibuja la hibridación académica. Estos enfoques generan la posibilidad adicional de señalar hitos para la agenda política y académica migratoria. Estos no deberían ser desdeñados en una sociedad global en la que el flujo de personas que se desplazan transnacionalmente es uno de sus elementos definitorios, en la que el rechazo a la inmigración asciende de forma paralela a su incremento, y en la que emergen partidos y líderes políticos que sostienen un discurso racista y xenófobo desde el que culpabilizan a la inmigración de los problemas sociales.

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Rodríguez, MªJ. y Jareño, D. (2015). Estigma social y adopción internacional en España: ¿es la familia adoptiva un modelo familiar menos ‘auténtico’ que los basados en lazos biológicos. Papers: Revista de Sociología, 100(2), 211-236.

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1984International Adoptions: The Quiet Migration R. Weil International Migration Review182276293

Notas

3 El incremento mundial estimado por Selman para el periodo 1998-2004 partió de las cifras de adopción internacional registradas por los 17 países principales de destino, a saber: Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Canadá, España, Suecia, Suiza, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Australia, Finlandia, Reino Unido, Irlanda e Islandia.

4 En el estudio de las adopciones los calificativos “internacionales” y “transnacionales” se suelen aplicar de forma indistinta, si bien el primero se viene utilizando cuando prevalece un enfoque demográfico y el segundo, cuando se enfatizan las dimensiones raciales, étnicas o culturales del fenómeno. A su vez, los términos familia adoptiva “transracial” o “interracial” se aplican para aludir a las familias en las que los progenitores establecen lazos de parentesco con niñas y niños de origen racial y/o étnico distinto.

5 La encuesta se realizó en el marco del proyecto ‘El (baby) boom de las adopciones internacionales en España. Una investigación sociológica sobre las familias adoptivas y sus estilos de vida’ (I+D+I-2008-2011), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España.

6 El OBERAXE es una entidad pública que, actualmente, está adscrita a la Secretaría General de Inmigración y Emigración (Ministerio de Empleo y Seguridad Social).

7 El CIS fue pionero en la realización de encuestas específicas para la medición del racismo y la xenofobia en España. Se identifican dos periodos en la serie completa de estas encuestas a las que se puede acceder online dado que se encuentran registradas en el Banco de Datos del CIS. El primero alcanza cinco encuestas realizadas entre 1990 y 1996; el segundo, ocho encuestas administradas entre 2007 y 2015. La serie de Informes realizados por OBERAXE se inicia con la encuesta de Actitudes hacia la inmigración II (2008, nº 2.731).



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INTRODUCTION

The Immigration and International Adoption Boom in Spain: Temporary Convergence and Disciplinary Intersections

In the 80s of the last century, Weil (1984) presented in a specialized magazine on migration the international adoption of children as “quiet migration.” In his article, he denounced that the study of international migration focused on the movements of adults, omitting transnational migrations of girls and boys adopted in countries other than those of their birth. At the dawn of the 21st century, the phenomenon of international adoptions finds itself in an unprecedented geographical and numerical scenario, causing its initial consideration as quiet migration to be profoundly altered. Peter Selman estimated that at the beginning of the 21st century more than 32 000 girls and boys were moving between more than a hundred countries through international adoption (2002, p. 206); international adoption increased by 42% between 1998-2004 ( Selman, 2006, p. 185 ),2 declining thereafter, except in Italy ( Selman, 2012 ).

Since the 1980s, demographic studies show the dissimilar role that countries play on the map of international adoptions, either as issuers or receivers of children. Particularly, in Spain the extension of international adoptions takes place in a very unique context. In 2004, without an established culture for adoption abroad and with a rate of 13 adoptions per thousand inhabitants, Spain became the second country in the world in international adoption ( Selman, 2006, p. 189 ). Additionally, its statistical presence and social notoriety occurs in the so-called “prodigious decade” of immigration in Spain ( Aja, Arango & Oliver, 2011, p. 13 ). From 1997 to 2008, Spain was the European Union country that received the more immigrants, with a positive migratory balance of more than five million people ( Arango, 2010, p. 56 ). Thus, the international adoption boom ( Rodríguez & Jareño, 2015 ) temporarily converges with the immigration boom in Spain ( Arango, 2010 ).

Studies on international adoption made from demography anticipated the potential held for social sciences in studying with an interdisciplinary approach the connections between this phenomenon and that of international migration. Overcoming the traditional limits in the study of the two phenomena, two hybrid lines of research have been inaugurated. The first has incorporated the theoretical basis of migration into the analysis of international adoptions. The causal explanations offered are articulated around the classic model of push and pull factors applied to migrations from Ravenstein's studies (1885-1889).

Thus, international adoptions are another example of the migration of girls and boys from their countries of origin (due to war conflicts, hunger and diseases), to the rich countries that attract them, either for humanitarian and demographic reasons or because of new lifestyles ( Howell & Marre, 2006 ; Hübinette, 2004 ; Rodríguez, 2015 ; Rodríguez & Jareño, 2015 ; Selman, 2002 & 2006 ).

Studies of international adoptions have endorsed the progress shown by migration scholars in other areas. Hübinette (2004) and Hübbinette and Tigervall (2009) have applied the transnational migration paradigm to the study of the diaspora of the Korean population adopted internationally. Another example is Leinaweaver (2011) , who picks up the concepts of regrouping and return to analyze the similarities and differences that occur between Peruvian migrations and adoptions in Spain.

The second hybrid line of research addresses the racial experiences shared by the adopted population and the immigrant. The works of Hübinette and Tigervall (2009) on adopted children of Korean origin residing in Sweden; Leinawear’s work (2014) on adopted Peruvian children living in Europe; De Grave's work (2015) on Ethiopian children adopted by Belgian families; and the international adoption studies in Spain of Howell and Marre (2006) , Marre (2009) , San Román (2013) and San Román and Marre (2013) show that although families and adopted children do not consider themselves as immigrants, they experience similar racial and social discrimination events. In this sense, such research in the field of European immigration indicates that racist and xenophobic attitudes based on phenotypic differences persist, which can lead to mistakenly identifying people as “immigrants,” despite being born in the country or having Spanish citizenship ( Cea D’Ancona & Valles 2014 ; Cea D’Ancona, Valles & Eseverri, 2014, p. 18-19 ).

This overlapping experience introduces the main objective of this article, which is none other than to contribute to the double theoretical-academic debate that each of the disciplines provides: on the one hand, the extension of what in the field of migration is called “new racism” and, on the other, the way in which this new racism is managed within the interracial adoptive families.

Our contribution is organized in three sections. First, the research questions and the theoretical framework are introduced. It is followed by a section in which the methodological strategy followed and the three social surveys analyzed are presented. The fourth section includes the analysis carried out, structured around the three components that, according to Brigham (1971) , determine the measurement of attitudes towards immigration, while bringing us closer to the context of racial and cultural socialization in interracial adoptive families. This paper ends with a discussion about the results obtained.

NEW RACISM (COLOR-BLIND RACISM) AND THE THEORY OF CULTURAL AND RACIAL SOCIALIZATION (RACIAL AWARENESS)

After World War II and the Holocaust, in which six million Jews were exterminated due to the ideal of the “superior Aryan race,” UNESCO declared in 1951 that the term “race” lacked scientific significance. This statement was ratified in 2003, when the deciphering the complete sequence of the human genome showed that the “race” construct had no scientific validity to explain outgroup differences. This acknowledgment, as well as the extension of the values of individualism, freedom and equality in democratic societies, motivates the explicit rejection by the population to be reflected in the mirror of censorship and discrimination towards certain social groups. However, the denial of the “socially undesirable” does not mean that the attitude of the population is not racist. In fact, the latest Eurobarometer on discrimination in Europe reveals that 46% of the European population believes that skin color or ethnicity is a disadvantage to be hired ( TNS Opinion & Social, 2015, p. 1 ).

There is a broad academic consensus according to which racism, far from having banished, emerges as a “new racism,” which is chameleonic and adaptive to the diversity of social contexts and circumstances. It is capable of displaying all the subtlety of social control through a series of indirect beliefs, attitudes and behaviors of discrimination and labeling of what is the Other. This new racism falls within the sphere of “racism without races,” and supports racial prejudices in cultural differences and not in biological ones as traditional racism did ( Balibar, 1991, p. 37 ).

However, phenotypic differences (racial stigmas) are still used socially to distinguish and classify immigrants or foreigners in an economical (working-class racism), cultural and national (cultural racism) and religious (religious racism) position ( Cea D’Ancona, Valles & Eseverri, 2014, p. 16-17 ). In addition to this meanings, the new racism has also been labeled as symbolic ( Kinder & Sears, 1981 ), modern ( McConahay, 1983 ), aversive ( Dovidio & Gaertner, 2000 ) or subtle ( Pettigrew & Meertens, 1995 ) racism. In the catalog of new racisms, our interest is focused on the so-called “color-blind racism” that, like the others, is institutionalized, not overt, and without apparent racial practices ( Bonilla-Silva, 1999 ).

Bonilla-Silva, Lewis and Embrick (2004) propose that the framework of the racial ideology paradigm replace the individualist one of the prejudice paradigm, since this traditional approach is not able to connect racial beliefs with the power dynamics underlying the dominant racial ideology. The peculiarity of color-blind racism is that the ideology that sustains it denies the current racial inequalities in society, allowing the white population to maintain its privileged position without appearing racist ( Bonilla-Silva, Lewis & Embrick, 2004 ; Bonilla-Silva, 1999 ).

Bonilla-Silva (2003, p. 68-70) and Bonilla-Silva, Lewis and Embrick (2004, p. 560) have identified the social representations that are used to explain and justify (dominant race) or challenge (race or subordinate races) the racial status quo: the extension of abstract liberalism (“I am in favor of equal opportunities for all, so I oppose affirmative action”); the naturalization of racial affairs (“Racial segregation is natural...”); the biologization of culture (“Mexicans are poor because they lack the motivation to succeed”); and the minimization of racism (“Discrimination is over”).

Color-blind racism is an analytical framework used in the study of interracial adoptive families3 ( Hübinette & Tigervall, 2009 ; Kubo, 2010 ; Lee, Grotevant, Hellersted & Gunnar, 2006 ; Lee, 2003 ; Park, 2012 ; Richardson, 2011 ; Samuels, 2009 ; Sweeney, 2013 ). In this context, it is associated with the theoretical concept of “racial awareness,” defined as the level of awareness and knowledge that adoptive parents have about how race and ethnicity operates in people's lives.

Racial awareness is one of the central dimensions of the theoretical model that addresses cultural and racial socialization in interracial families ( Vonk, 2001 ; Lee, 2003 ; Massatti, Vonk & Gregoire, 2004 ). This is presented as a process in which parents develop strategies that allow them to manage ethnic and racial differences, as well as transmit to their children the cultural values and beliefs of their country of birth in order to acquire skills and abilities to “navigate” in a racist society ( Massatti, Vonk & Gregoire, 2004 ; Lee, 2003 ; Lee et al., 2006 ; Richardson, 2011 ; Samuels, 2009 ; Song & Lee, 2009 ; Twine, 2004 ; Vonk, 2001 ).

According to the research conducted on interracial adoptive families, color-blind racism is considered as a determining factor in their socialization strategies and educational models. Interracial families with a high color-blind racial attitude (they are aware of the advantages and prejudices of racism and the presence of discrimination in society) teach their children both their cultural heritage (enculturation) and coping tools in racist and discriminatory situations (racialization). However, those with a low color-blind racial attitude (they are not aware of the impact on their daily lives of racial differences and racism) not only develop socialization models based on cultural assimilation, but reproduce color-blind racism ( Lee et al., 2006 ; Lee, 2003 ).

In the context of this theoretical mix, we ask ourselves the following research questions: Do people identified as less racist and supportive of immigration share sociodemographic profile with those interracial adoptive families? Does “mutual knowledge” allow adoptive families and the general population to reverse prejudices and stereotypes towards people of different race, ethnicity or culture? Does interracial adoption transform parents' understanding of how racism works and facilitate the development of a critical perspective to analyze race? And in what way do they reproduce color-blind racism?

METHODOLOGICAL STRATEGY, SOURCES AND ANALYSIS

The answers to the questions posed are found in the secondary analyzes carried out in the studies on the Evolution of racism, xenophobia and related intolerance in Spain (2012) and Discrimination based on racial or ethnic origin (2011). The methodological strategy includes, in turn, the primary analysis of the data recorded in section VII of the survey Adoptive families and their lifestyles (2012),4 dedicated to issues associated with interracial families. The three demographic studies offer data regarding the attitude and opinion that the Spanish population, ethnic minorities residing in Spain and Spanish families who adopted their children from abroad offer about immigration, which is used empirically to obtain indicators of racism and xenophobia. Next, each of the three sources used is described.

About the Survey “Adoptive Families and their Lifestyles”

The primary data used in the study come from the survey Adoptive families and their lifestyles (FAMADOP). This is the first and only survey conducted in Spain that explores adoptive families; a type of family for which the sociological approach is incipient. In 2012, FAMADOP surveyed 230 parents with a child adopted from abroad in their family unit. Its recruitment was carried out through a non-probabilistic sampling selected through the Internet; field work was done in the third quarter of 2012.

The sociodemographic profile of the sample does not differ from that identified in other countries ( Rodríguez & González, 2014, p. 168-169 ; Rodríguez & Jareño, 2015, p. 219- 222 ): mostly married population, with higher education and occupations of high social prestige, positioned on the political left, without religious identification and defenders of the postmodern family values system. Regarding the sociodemographic characteristics of adopted children, it should be noted that the median age was 7 years, 60% are girls, the average number of years of cohabitation is 5 years and adoptions came in 54% from Asia, 21% from Africa, 13% from Europe and 12% from South America.

Report on the Evolution of Racism, Xenophobia and Related Intolerance in Spain

The report on the Evolution of racism, xenophobia and related intolerance in Spain [2013 Report] is part of a series that begun in 2008. It was promoted and published by the Spanish Observatory of Racism and Xenophobia (OBERAXE by its Spanish initials).5 The 2013 report's main objective ( Cea D’Ancona & Valles, 2014 ) is to analyze the VI survey of Attitudes towards immigration, which is also part of the second period of surveys on immigration and racism carried out by the Center for Sociological Research (CIS by its Spanish initials) in 2007.6

The VI survey of Attitudes towards Immigration (nº 2.967), which field work was carried out from October 30 to November 18, 2012, shares the sample design of the CIS studies, allowing longitudinal trend analysis: it is national, it is aimed at the Spanish population of both genders from the age of 18, it is carried out via personal interview (face to face) at the home of randomly selected people following a multi-stage sample design, stratified by conglomerates with selection of the last sampling units (individuals) by random routes, gender and age quotas, and with a sample size of 2,464 people.

“Study on Discrimination Based on Racial or Ethnic Origin: Perception of Potential Victims”

The Study on discrimination based on racial or ethnic origin: perception of potential victims has the main objective of analyzing sociologically the perception of different ethnic minorities in regards of the unequal treatment experienced. The study takes the results from the survey conducted in 2011 by the Council for the promotion of equal treatment and non-discrimination of people because of their racial or ethnic origin.

This survey includes Recommendation n°4 of the European Commission against Racism and Intolerance (ECRI) that contains policy suggestions regarding national surveys on the experience and perception of discrimination and racism from the perspective of victims. The survey was first applied in 2010 as a pilot study. The study has a certain experimental nature for two reasons: first, the questionnaire applied is the only tool that measures levels of discrimination in Spain from the perspective of ethnic minorities; secondly, the 2011 sample had a greater scope in absolute and territorial terms, as well as in ethnic groups surveyed ( Suso & González, 2012, p. 7-8 ).

he survey has the participation of a representative sample of people from the main ethnic minorities living in Spain (865 people). The sample is stratified into eight population groups according to their origin: Eastern Europe, Sub-Saharan, Maghreb, Asian, Andean, Gypsy, Spanish, Afro-Latin or Afro-Caribbean and the Indo-Pakistani.

The Analysis

In this article, we present the analysis of the ten indicators that are usually included in the demographic studies carried out in Spain to measure the attitude towards immigration, racism and xenophobia. On the one hand, the three components that Brigham (1971) determines in the measurement of attitudes are grouped by theoretical proximity and, on the other, there are three of the ten explanatory dimensions that Cea D’Ancona (2004, p. 30-31) identified as latent in the attitude towards immigration and that outline the context that triggers racial awareness among interracial adoptive parents.

The first component, the affective one, is installed in the “sociability with immigrants” dimension and measures the feelings or emotions generated by immigration from the three classic indicators of social distance. The analysis focuses on the approach to racial and ethnic prejudice. This is a classic topic in the social sciences, and which Allport (1968, p. 24) presented as “an antipathy that relies on an imperfect and inflexible generalization.” In turn, the indicators offer the opportunity to discover the value given to cultural diversity, which is an especially relevant dimension in the racial and ethnic socialization process faced by interracial adoptive families.

The second component, the cognitive one, is related to the “negative stereotypes of immigration” dimension, and it measures the stereotyped social representation that causes rejection of the foreign population. The three selected indicators examine the stereotypes that, according to Brigham (1971, p. 31) , are “generalizations about an ethnic group, regarding an attribution of features that are considered unjustified by an observer”. Their analysis is especially pertinent since they feed the racist speeches in circulation; they also act as externalization factors of racism and xenophobia and bring us closer to the level of awareness that adoptive parents have in relation to their racial and ethnic context.

Finally, the behavioral component is located in the “ethnic discrimination or otherness” dimension in school and work. The four selected indicators measure this subjective experience in situations of racial or ethnic discrimination. This brings us closer to the study of one of the theoretical dimensions of the racial and cultural socialization process in interracial adoptive families: the racial awareness or perception that people have about how race, ethnicity, language and racial status operates in their lives and in the lives of others ( Vonk, 2001, p. 249 ).

RESULTS

Prejudices and Stereotypes of Adoptive Families Against Immigration

The opinions that Spanish adoptive families show regarding immigration in the affective (liking) and cognitive (beliefs) components are shown in Table 1 . On the one hand, they are organized around six classic indicators in the measurement of sociability with the immigrant population (prejudices) and, on the other, the symbolic representation of the immigrant population (stereotypes). The analysis of these indicators acquires additional relevance in the particular context of adoptive families, since it connects with two key concepts in the study of color-blind racism; that is, multicultural awareness and social and racial context awareness.

Table 1.

Prejudices-Stereotypes Regarding Immigration, Multicultural Awareness and Racial and Social Context Awareness: Adoptive Families (%)

Prejudices: sociability with immigrants and multicultural awareness % Collective stereotypes and racial and social context awareness %
(1) How much would you mind if your children shared the same class with immigrant children?    (4) In general terms, do you think that immigration in our country is...?​  
Nothing 79.1 Very positive - positive 73.9
(2) What most affects the treatment given to immigrants in Spain?​   (5) When you hear the word ‘immigration’, what is the first thing that comes through your mind?  
Economic position 48.7 Need for work 25.7
Nationality 15.7 Foreigners 23
Culture 14.3 Poverty/Inequality 17.4
Skin color 7.4 Empathy and solidarity 9.6
Other 7    
(3) Your child is likely to come from a country with a different culture, language and customs. In your opinion, the child must learn the culture and customs:​   (6) How would you say that Spaniards generally treat immigrants? ​  
Both from their home country and  the host country 83.5 Distrust 53
Contempt 22.6
Those of the host country and those   Indifference 8.3
of their home country that do not 2.6 Normal (same as Spaniards) 6.1
disturb the rest of Spaniards   Kindly 5.2
First the Spanish and secondly those   Aggressively 0.9
of their home country 6.1    
n= 230 n= 230

Source: Own elaboration based on the FAMADOP survey data (2012).

The first indicator measures the sociability or social distance between adoptive families and the immigrant population by means of the level of acceptance generated by sharing the school environment. When raised under a hypothetical assumption, it is necessary to investigate the subtle forms of prejudice towards immigrants or ethnic minorities. The data suggest a general acceptance towards the coexistence of a native-immigrant population in school, since 79.1% of the adoptive parents “will not mind” that their children share a classroom with those of immigrants.

As an interracial family, the families that adopted their children from abroad would be expected to maintain greater social closeness and, consequently, direct knowledge of the immigrant population. This has traditionally been considered as an explanatory factor of the rates of racism and xenophobia, since research has indicated that greater social proximity favors receptive contexts towards the immigrant population and contributes to reversing prejudiced attitudes towards this group ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 260- 269 ).

The second indicator contemplates the imaginary of adoptive families in relation to the prejudices that determine the treatment of immigrants. Almost the majority of adoptive parents (48.7%) believe that the treatment given to the immigrant population is determined by their economic standing. This assessment illustrates how adoptive families are closer to the “economic immigrant” stereotype and connects with social discourses that establish a hierarchy depending on the country of origin. Thus, in the Spanish collective imaginary, the term “immigrant” is reserved for people from developing countries, while the term “foreigner” is linked to European citizens (with the exception of Eastern Europe) ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 250 ).

It is necessary to highlight that the race stigma par excellence (skin color) was indicated only by 7.4% of adoptive families as one of the characteristics that conditions the treatment given to the immigrant population. This marginal assessment is particularly interesting in the context of the theoretical framework of “color-blind racism” among interracial adoptive families since, as noted, its non-consideration is interpreted as a sign of low “racial awareness”; that is, ignorance of how race and ethnicity operate in people's lives.

The response pattern of the third indicator, which generally seeks to assess acceptance of the cultural diversity model by proposing three strategies for managing culture and customs among the immigrant population, reinforces the social representation established in the preceding indicator. Thus, adoptive parents who do not consider the nationality (15.7%) or culture (14.3%) of the immigrant group as a cause of differential treatment are extremely receptive to cultural diversity. The fact that 83.5% of parents declare that their children from abroad should learn both the culture and customs of their home country and the Spanish ones, places them in the defense of cultural pluralism and multicultural integration models.

The stereotype of immigration (cognitive component) reflects the stereotyped social representation that adoptive families have regarding the immigrant population and that may be the origin of their social rejection. The fourth indicator specifically explores the impact that the collective imaginary assigns to immigration, either as a source of development or conflict. As shown in Table 1 , adoptive parents mostly attribute a positive impact to immigration, which is valued by 73.9%.

The fifth indicator includes a classic question in attitude surveys regarding the immigrant population. On the one hand, it is sought to project the stereotype that is had and that, according to its nuance, can lead to a racial and ethnic prejudice and, on the other, to base racist and xenophobic behaviors. Among the adoptive families the word “immigration” is associated with the need for work (25.7%), foreigners (23%), povertyinequality (17.4%) and feelings of empathy and solidarity (9.6%). Of the four mentions, only one (foreigners) has neutral connotations, which makes adoptive families mostly establish (52.7%) a positive symbolic image of immigration.

The sixth indicator brings us closer to the social representation of the way in which outgroups interact. Its result reflects that the opinion of the adoptive parents, regarding the treatment given by the Spanish population to the immigrant, is negative: more than half (53%) think that the attitude that regulates relations with the immigrant population is contempt and for almost a third (22.6%) it is distrust. This last indicator breaks the positive image that adoptive families offer regarding immigration in the previous indicators. It is possible that it reflects the distance that separates perceptions and opinions from behaviors in a topic associated with social desirability. This is due to the fact that in their capacity as interracial adoptive families, they may have greater experiential knowledge of the questioned aspect, since they have been able to live racist and xenophobic episodes.

Prejudices And Stereotypes Of The Spanish Population Against Immigration

Table 2 contains the set of indicators contemplated in the preceding section with the purpose of evaluating the prejudice (sociability) and stereotypes (social representations) that the Spanish population expresses on immigrants. Following Moser and Kalton (1972, p. 43) , in this section we analyze again the findings of the OBERAXE report from a different point of view than the original. That is, the data from the survey on racism and xenophobia in Spain (2012) can also be read as indicators of the level of perception that the population has on how race and ethnicity operate in society (racial awareness) and their attitude towards color-blind racism (multicultural awareness).

Table 2.

Prejudices-Stereotypes Regarding Immigration and Multicultural Awareness and Social and Racial Context Awareness: Spanish Population (%)

Prejudices: sociability with immigrants and multicultural awareness % Collective stereotypes and racial and social context awareness  %
Would you agree to take your child to a school where there are many children of immigrants?​   In general terms, do you think that immigration in our country is...?  
I would  59.8 Very positive - positive 39.6
What most affects the treatment given to immigrants in Spain?    When you hear the word ‘immigration’, what is the first thing that comes through your mind?  
Economic standing 19.6 Need for work  19.4
Nationality 24 Foreigners 11.4
Culture 26.4 Poverty/Inequality 14.3
Skin color 10.4 Empathy and solidarity 10.3
Other 2.7
Often immigrants who come have a culture, language and customs different from Spanish ones. In your opinion they must learn the culture and customs:​   How would you say that Spaniards generally treat immigrants?​  
Both from their home country and the host country 36.9 Distrust 34.9
Those of the host country and those of   Contempt 8.3
their home country that do not disturb 50.1 Indifference 7.3
the rest of Spaniards    Normal (same as Spaniards) 26.1
First the Spanish and secondly those of   Kindly 17.4
their home country 10.3 Kindly 0.6
       
n= 2 464 n= 2 464

Source: Own elaboration based on the report data of the VI survey Attitudes towards immigration (2012) (Cea D’Ancona & Valles, 2014).

Regarding the level of tolerance (social distance) that the Spanish population expresses at the possibility of their children sharing classrooms with immigrant children, just over half (59.8%) would accept this assumption. It must be taken into account that in the Spanish survey this hypothetical situation is formulated in conjunction with eight other possible types of interactions. From this perspective, the reading of the data shown by the indicator assumes a new nuance, since the argument of agreeing to take their child to an educational center with a high presence of immigrant children is in the penultimate place among the eight types of relationships presented, just above “renting an apartment to an immigrant” ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 259 ).

In the imaginary of the Spanish population (second indicator), culture (26.4%) and nationality (24%) are the elements that condition the way in which we interact with the immigrant population. These values are linked to the prejudices established in the last Eurobarometer on discrimination in Europe in which 63% of the Spanish population indicated that ethnic discrimination was the most widespread ( TNS Opinion & Social, 2015, p. 1 ). Both studies abound in the idea of “racism without races” of contemporary societies. In new racism, racial prejudices are fueled by cultural differences and not by biological differences, as in traditional racism ( Balibar, 1991 ). In fact, only 10.4% of the Spanish population considers that “skin color” influences the interaction with immigrants.

The third indicator, which analyzes the preference between different models of social integration, clarifies the meaning that Spanish society gives to “culture” and “nationality” in everyday interaction. The clear preference of the Spanish population for the immigrant collective to only conserve those foreign cultural aspects and customs that “do not disturb the rest of the Spaniards” (50.1%), emphasizes the negative meaning that these elements assume in the social imaginary. The Spanish population is committed to a model of assimilationist integration in which immigrants must adapt to the culture and customs of their host society and ignore the elements that make them “different.” In line with this and in a context in which cultural difference is not recognized, immigration is devalued (fourth indicator): 39.6% of the Spanish population recognizes the positive impact that immigration can have on the country.

The fifth indicator explores the social representations that the term immigration spontaneously generates among the Spanish population. Of the four most evoked associations, we can infer that the collective imaginary projects a positive image of immigration, given that three of them contain a positive value: need for work (19.4%), poverty-inequality (14.3%) and feeling of empathy and solidarity (10.3%). From the analysis of the trend shown by this indicator, Cea D’Ancona and Valles (2014, p. 175-178) have concluded that 2012 marked a turning point because, contrary to expectations, the positive demonstrative support exceeded the aggregate of the neutral and negative.

The sixth and final indicator brings us closer to the social representation of the way in which outgroups interact. In 2012 the Spanish population defined the treatment of the immigrant population in a dual way. Although 51.1% linked the relational component with negative feelings of distrust (34.9%), contempt (8.3%), indifference (7.3%) and aggressiveness (0.6%), 43.5% described the treatment given to the immigrant population in positive terms: according to 26.1% of the respondents, they are treated the same as the Spaniards, and 26.1% considered that the treatment was based on kindness. This indicator, like the previous one, has evolved positively since 2008, despite the context of the economic crisis in which the study was conducted and which does not usually contribute in the sense indicated ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 249 ).

As the specialized literature has established, it is likely that this unexpected social representation around the treatment given by Spanish natives to immigrants is influenced by the social desirability bias in the responses. A new look at the data of the survey of attitudes of the Spanish population towards immigration (2012), from the framework of color-blind racism, would further explore this thesis, since the consideration of a treatment based on normality and kindness cannot be used when, in general, “cultural identity signs that may disturb other Spaniards are not tolerated.

Externalization and Perception of Racial and Ethnic Discrimination

This last section includes indicators of the behavioral component that measures subjective experience in situations of racial or ethnic discrimination. In turn, the indicators presented allow us to explore the concept of racial awareness in Spain. This is one of the theoretical dimensions of the racial and cultural socialization process of interracial families, which Vonk (2001) expresses itself as the perception that people have about how race, ethnicity, language and racial status operate in their lives and in the lives of others. Particularly, Table 3 connects with a central theme in the study of racism: the research of the factors that trigger discriminatory behaviors.

Table 3.

Explanatory Factors in the Perception of Discriminatory Treatment Perceived by Ethnic Groups (%)

  Physical Cultural practices Religious beliefs, Other
  features and or customs clothing  
  skin color      
69.1 44.2 22.1 6.3
n= 285 285 285 285

Source: Own elaboration based on the report data from the Study on discrimination based on racial or ethnic origin (Suso & González, 2012).

In the survey conducted on ethnic minorities living in Spain ( Suso & González, 2012 ), 32.9% (285 of the respondents) said they had directly experienced or witnessed a discriminatory situation in the last 12 months. The factors that triggered a differential treatment indicate a tendency contrary to the perceptions that both adoptive parents and the general population employ (see Tables 1 and 2 ): while the groups that participate in the hegemonic racial and ethnic model did not contemplate “skin color” as a factor that influenced the treatment of the immigrant population, the ethnic minorities interviewed perceived it that way.

These results support the thesis that demographic surveys underestimate this factor due to their social disapproval ( Cea D’Ancona, 2004 ; Cea D’Ancona & Valles, 2014 ). As noted, from the academy it has been underlined that in advanced societies, in which equality is one of their core values, there has been a withdrawal from the traditional forms of racism and xenophobia, specifically from those that are framed in biological differences.

It is interesting to note that the results of the aforementioned report also confirm that the intensity in the perception of discrimination is reduced among groups with less marked phenotypic differences compared to the Spanish population ( Suso & González, 2012, p. 47 ). This same assessment coincides with the gradient of preferences, affiliations and phobias that the Spanish population manifests towards immigrant groups, in terms of how much they approximate western ethnic traits ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 143 ).

Table 4 presents the assessment that adoptive parents make about whether racial or ethnic differences of their adopted children would explain situations of discrimination. Their perception becomes relevant due to their equidistant social position to the group that represents the dominant race and culture (that they are part of) and the groups (to which their children will be socially ascribed) that will be racialized by their physical characteristics.

Table 4.

Perception of Discrimination in Interracial Adoptive Families (%)

The race or ethnicity of Perception of Perception that the
your children would discrimination suffered origin of
explain their fights or by your child at schoola discrimination
anger at school, park ...   suffered at school is
    their race or ethnicityb
Yes 26.1 30.9 84.5b
No 230 230 71

Source: Own elaboration based on FAMADOP survey data (2012).

a Question that measures on a scale of five the intensity in the perception of discrimination suffered by their children in school, where 1 was “nothing” and 5 “a lot.” The value shown is the aggregate of the answers in options 2, 3, 4 and 5.

b Question only answered by those who stated that their child had experienced some level of discrimination (answers in options 2, 3, 4 and 5).

Demographic data shows that 26.1% of adoptive parents consider race or ethnicity to be the factor that triggers fights or anger in their children in contexts of interaction. Specifically, when inquiring about the possibility of having experienced discrimination in the school environment, 30.9% of the families surveyed assume it was so. The majority (84%) consider that discrimination is caused by the race or ethnicity of their children. These data approximate the impressions expressed by ethnic minorities: in general terms, one out of three people who are part of an ethnic minority or whose life experience is similar (interracial family) would have experienced racial or ethnic discrimination.

Finally, one would expect that adoptive parents would recognize the benefits and disadvantages of being part of the dominant race; that is, that they show a high racial conscience ( Vonk, 2001, p. 249-250 ) because some of those who recognize that their children have been discriminated against at school attribute this situation to their race or ethnicity. However, despite the fact that 46.7% of ethnic minorities recognized that the work environment is the area in which they perceive discrimination the most, based on racial or ethnic origin ( Suso & González, 2012, p. 113 ), only 27.4% of adoptive parents considered that “the skin color or characteristic features of another country or culture that is not Spanish” would be a problem for their child when accessing a job. Spanish adoptive families are the group that least perceives that their children will suffer discrimination when accessing a job. This may be because they consider such stage a distant one, but it can also be because they do not perceive the racialization that occurs in the workforce ( Pajares, 1999, p. 244 ).

DISCUSSION AND CONTRIBUTIONS TO THE SOCIOLOGY OF MIGRATION AND ADOPTION

The spaces of academic hybridization and theoretical mixture described favor the updating of the old persistent debates in the field of migration through its link with the controversies that introduce international adoptions as a sociodemographic phenomenon. The unavoidable starting point to examine each of them is necessarily used to answer the first of the research questions raised: Do Spanish people identified as less racist and supportive of immigration share sociodemographic profile with Spanish interracial adoptive families?

The analysis carried out shows how both aggregates have a high level of similarity in such a way that the sociodemographic characteristics that determine a more positive attitude towards international adoption ( Rodríguez & González, 2014, p. 169 ) are, at the same time, those that define the population with a “tolerant” attitude towards immigration ( Cea D’Ancona & Valles, 2014, p. 312 ): high education and occupational status, good personal economic standing and ideologically on the political left.

The second research question asked introduces us to one of Allport’s pioneering (1968) contributions to the study of racial prejudice. It states that “mutual ignorance” is one of the elements that explains the generation and permanence of racial and ethnic prejudices and stereotypes. The contrasted data suggest that, in fact, rejection decreases when there is greater social proximity to the immigrant population.

Thus, although most of the Spanish population would accept that their children share schooling space with immigrant children, their acceptance among adoptive parents is almost generalized. In the field of prejudice, the most significant difference is that, while in the Spanish population the interaction between natives and foreigners would be conditioned by cultural differences, in adoptive families the interaction with foreign groups would be determined by prejudice and stereotype of the “economic immigrant.”

This different level of perception allows us to give way to the third of the research questions raised: Does interracial adoption transform parents' understanding of how racism works and facilitates the development of a critical perspective to analyze race? Answering this question leads us to explore the presence of this “new racism” in Spanish society and allows us to pick up a classic theme in the empirical inquiry on the social distance between social groups and integration through the study of “mixed couples” ( Merton, 1941 ), which is now updated with the analysis of interracial adoptive families and their link to prejudices and the racial hierarchy system of our society.

From this point of view, it should be noted that although the general population considers that the treatment of the immigrant collective (26.4%) and adoptive families (48.7%) depends on cultural and economic inequalities, respectively, ethnic groups in Spain consider that phenotypic differences (skin color) are what would explain perceived discrimination (69.1%). These results show a shared element between the different types of “new racism” or, as Balibar (1991, p. 37) states, “racism without races,” which is ideologically based on the racial prejudices of cultural differences and not on biological ones, even though the stigmas of the race are still prominent in their social construction.

Secondly, the perception of discrimination attributed to race or ethnicity is similar among the adoptive parents (26.1% think that this is the reason why their children get angry at their friends) and ethnic minorities surveyed (32.9% said they experienced discrimination). These percentages may a priori seem low, but they conform to the low intensity racism that Cea D’Ancona, Valles and Esverri (2014, p. 37-38) have identified for the Spanish case. In addition, they would be anchored in verbal rejection, the most subtle level of the rejection gradient enunciated by Allport (1968) .

Now, within the theoretical frame of racial and cultural socialization, which is also the third aspect that we want to highlight, it is not enough to be aware that society is racist, the theoretical construct of racial awareness also lets us know how ethnic and racial stratification can operate in different areas of people's lives; that is, having racial awareness implies keeping in mind what Vonk (2001, p. 250) calls the “white benefits,” these being the social advantages that those who are part of the hegemonic race and ethnic group have without perceiving them as such.

From this perspective, the differences between adoptive parents and ethnic minorities are noticeable: while the latter are aware of the racialization of the workforce (46.7% state that due to their racial or ethnic origin, they suffer discrimination when they have a job), adoptive parents do not perceive that the race or ethnicity of their children will be decisive in their labor insertion (27.4%). This is indicative of their low color-blind racism index.

It is interesting to interpret this finding in the light of the economic immigrant stereotype that adoptive parents have regarding the foreign population. This fact, together with the fact that the adoptive families interviewed were economically stable and, consequently, did not compete for resources with the immigrant population, since they shared a high level of education that gave them greater confidence in their ability to transfer their economic status and professional success to their children ( Samuels 2009, p. 87 ; Ishizawa, Kenney, Kubo & Stevens, 2006, p. 1216-1217 ), leads them to minimize the impact of race on their future lives.

These results reveal a remarkable difference between the racial and ethnic socialization process described and the one found between mixed couples. The whiteness studies show that white women related to black men reflect on their knowledge about race and racism and understand the privileges they have for being white ( Richardson, 2011 ).

Thus, the cultural and racial resocialization that they receive from their partners of a different race or ethnic minority allows their children to have a space for “racial literacy” at home, which prepares them to understand and face the challenges of a racist society ( Twine, 2004 ). However, when interraciality occurs through filiation and not by alliance, this space does not take place at home.

The data for the Spanish case would be in line with the racial and cultural socialization process described by Richardson (2011) for North American interracial adoptive families, in which it was identified that parents do not have a critical lens for color-blind racism. This lack will have a negative impact on their adopted interracial children. They will have to “navigate” in a society that they recognize as racialized without the cognitive resources and skills that will help them face the contexts of social interaction, in which they will receive the discriminatory treatment that society offers to members of ethnic-racial minorities due to their phenotypic differences ( Lee, 2003 ).

The findings presented have allowed us to immerse ourselves in a scientific topic unexplored in Spain, such as the attitudes of adoptive families towards immigration and racism. This line of inquiry allows contrasting and updating classical debates in the sociology of migration that, in turn, provide insight into the process of cultural and racial socialization of families. Although these contributions are relevant, they still must be placed within the limitations inherent to research.

More research is needed to test the findings obtained. This challenge must be addressed by critically questioning the theoretical framework that supports it, since the research we rely on today regarding the cultural and racial socialization of interracial adoptive families comes from countries with a long history and much experience, in both migration and adoption (United States, United Kingdom or Sweden). The uniqueness with which both phenomena are covered in Spain imposes caution in the assumption of theoretical postulates.

Finally, this research follows behind that which explores in between the spaces created by academic hybridization. These approaches generate the additional possibility of pointing out milestones for the migratory political and academic agenda. These should not be neglected in a global society in which the flow of people moving transnationally is one of its defining elements; one in which the rejection of immigration rises in parallel to its increase, and in which political parties and leaders emerge upholding racist and xenophobic discourses that blame immigration for social problems.

Notas

4 The global increase estimated by Selman for the period 1998-2004 was based on international adoption figures recorded by the 17 main countries of destination, namely: United States, France, Italy, Germany, Canada, Spain, Sweden, Switzerland, Netherlands, Norway, Denmark, Belgium, Australia, Finland, United Kingdom, Ireland and Iceland.

5 In the study of adoption, the adjectives “international” and “transnational” are usually applied interchangeably. While the former is used when a demographic approach prevails, the latter is used when racial, ethnic or cultural dimensions of the phenomenon are emphasized. At the same time, the terms “transracial” or “interracial” adoptive family are used to refer to families in which parents establish ties of kinship with children of different racial and/or ethnic origin.

6 The survey was conducted within the framework of the project ‘The (baby) boom of international adoptions in Spain: A sociological research on adoptive families and their lifestyles’ (I+D+I-2008-2011), funded by the Ministry of Economy and Competitiveness of Spain.

7 The OBERAXE is a public entity that is currently attached to the Secretary General for Immigration and Emigration (Ministry of Labor, Migrations and Social Security).

8 The CIS pioneered specific surveys to measure racism and xenophobia in Spain. There are two periods in the complete series of these surveys that can be accessed online since they are registered in the CIS database. The first reaches five surveys conducted between 1990 and 1996, and the second, eight surveys conducted between 2007 and 2015. The reports by OBERAXE start with the II survey of Attitudes towards immigration (2008, nº 2.731).

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE
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